Limpieza de cutis 2.0

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¿Limpieza de cutis o higiene facial? Da igual cómo lo llamemos, el objetivo de todo tratamiento de estética facial es mejorar la calidad de la piel y atenuar los signos externos del envejecimiento. Lo que, en versión 2.0, ha venido a denominarse antiaging.

Toda limpieza de cutis tiene una serie de pasos imprescindibles para conseguir un buen resultado: desmaquillado completo y exfoliación profunda, extracción de impurezas, mascarilla calmante y reequilibrante, serum y crema de tratamiento específico y, por último, una protección solar adecuada. Pero los factores que marcan la diferencia entre una limpieza de cutis «fast-food» y una de 3 estrellas son esencialmente:

  • utilizar cosméticos de alta calidad
  • realizar un diagnóstico de la piel adecuado

Respecto a los cosméticos, el empleo de primeras marcas con gran cantidad de ingredientes activos en una higiene facial aumenta drásticamente los resultados. También permite sustituir tecnologías obsoletas como el vapor de ozono por productos que mejoran sus prestaciones y minimizan las incomodidades que podía ocasionar.

Pero el elemento que suele pasarse por alto en los tratamientos de estética facial es la importancia de que se lleven a cabo por profesionales expertas que, previamente, realicen un diagnóstico adecuado de la piel del paciente y elaboren un plan de actuación para conseguir un objetivo concreto, ya sea hidratar, eliminar arruguitas, desensibilizar o normalizar la producción de grasa. En definitiva, un tratamiento de estética facial 2.0, llámese limpieza de cutis o higiene facial además de un momento privado de relajación y bienestar puede ser, en las manos adecuadas, una herramienta terapéutica de gran utilidad.